Encaremos la verdad. El 99.5% de nosotros tiene un cariño (muchas veces oculto) hacia los
superhéroes. En la mayoría de casos, son las historias que nos introdujeron al mundo de los
comics cuando éramos niños y las que hicieron que nos enamorásemos del medio en un primer lugar.
Puede que ahora muchos se jacten de leer solo
comics independientes y
underground, cosas fuera del
mainstream (lo cual no tiene nada de malo), pero no se... al menos en lo que a mí concierne, en el fondo le tengo afecto a estas mascotas corporativas. Por más
inverosímil que suene, tienen una pureza y una
personalidad - muchas veces protegida por la mitología que los rodea - que se las arreglan para engancharse firmemente en nuestras memorias de antaño. Y confieso que de todas las decenas de miles de
comics de
superhéroes que abundan por ahí, mi favorito es
STARMAN, de James
Robinson,
Tony Harris y
Peter Snejberg. ¿Quieren saber por qué? Sigan leyendo...

Casi nadie sabe esto, pero desde que inicié
este blog hace dos años, uno de mis objetivos secretos fue hablar de
Starman, la historia del hijo que nunca quiso ser
superhéroe, que vivía obsesionado con las
antiguedades de los 50s y que a pesar que no era un villano, demostró que no hay persona en el mundo que te pueda hacer más daño que tu propio hijo.
En toda honestidad, es un
comic de
superhéroes como ningún otro. Sabiamente, se enfoca en los personajes y
Robinson, como todo buen escritor, sabe que su obra es solo tan fuerte como lo sea su personaje principal. Y en
Jack Knight, encontró oro puro.
E

n caso se estén preguntando, el
comic va sobre cómo
Jack Knight, hijo del primer
Starman decide por su cuenta que no quiere tener nada que ver con el legado
superheroico de la familia y que solo cuando descubre que su hermano ha sido asesinado y que la vida de su padre corre peligro, se ve obligado a tomar el manto que nunca quiso; para nada tu
superhéroe común. No vino de otro planeta, no tomó un suero mágico, no se entrenó hasta el límite de las capacidades humanas, etc.
Es más, no se si en los primeros 20 números
Jack es un 'héroe'. No tiene disfraz (solo usa una casaca por el frío), no tiene un
super nombre (
Starman fue su padre. Él es
Jack y punto.) y no tiene deseos de salvar el universo ni nada por el estilo. Cuando viaja al espacio exterior, no lo hace para prevenir una guerra
interdimensional. Lo hace porque la mujer que ama se lo pidió y sabe que el corazón de su novia seguirá roto si es que no lo hace.
En pocas palabras,
Jack es uno de nosotros. O mejor dicho, lo que aspiraríamos a ser de encontrarnos en esas circunstancias.
No obstante, esto no quiere decir que no hayan grandes dosis de acción, viajes
interespaciales, villanos que se convierten en sombras y saltos temporales.
Starman tiene todos los elementos de un
comic de
superhéroes. Lo que lo diferencia de otros está en como
Robinson une estos factores y produce algo
completamente nuevo. El hombre hace algo especial y le da a
STARMAN una voz única, algo que la mayoría de
comics carece.
Tan solo miren con qué líneas arranca el
comic en su primera página:

Hay una ciudad.
Un lugar glorioso y singular. Viejo y sin embargo inmaculado. Decorado y no obstante uniforme. Una metrópolis del ahora y del entonces y del que nunca fue.
Burnely Ellsworth la fundó en 1864, usando las riquezas que había reunido con sus minas de gemas en Australia. Con eso en mente, nombró a su creación por aquello que le dio riqueza.
Y así, Ciudad Ópalo se levanta, gloriosa y singular.
La ciudad tuvo un campeón. Un Quijote vestido con gallardía: puro y verdadero… pero maldito con la melancolía perpetua, como casi siempre es el caso de los Quijotes. Él usó una instrumento, este campeón – un arma que podía capturar el poder y la luz de los cielos. Y con ellos, luchó contra el mal y lo injusto y mantuvo a su ciudad libre del miedo.
En tiempos pasados.
Es distinto, la voz del narrador omnisciente no es un
estacato al que estamos acostumbrados en
comics modernos. Recurre a técnicas clásicas y se parece más que nada a esos
comics antiguos que a menudo recordamos con afecto.
Ahora, podría seguir hablando de la narrativa de
Robinson. O de cómo
Tony Harris magistralmente crea una ciudad usando solo
art deco. Al fin y al cabo, ciudad Ópalo es un lugar imposible. Es la ciudad ficticia que todos tenemos grabada en nuestras cabezas sobre cómo se debió haber visto
Chicago en los 40s y que sin embargo nunca existió. Ambos crearon un universo nuevo dentro de
DC.
Superman o la Liga de la
Justica podían aparecer de vez en cuando, pero nadie hacía lo que uno esperaría que hagan. Todos admiraban a
Jack por ser una persona normal y por no participar en las locuras a las que todos nos tienen acostumbrados en sus propios títulos. Pero creo que lo mejor sería habla de la parte más importante del
comic:
Jack Knight.
(Lean estas viñetas y díganme que no los engancha.)Como mencioné arriba,
Jack podría ser uno de nosotros. O siendo más específico,
Jack es el único
superhéroe que podría ser nuestro amigo. A diferencia de
Batman, cuando
Jack está en una trampa mortal, no analiza todas las
probabilidades de escape que hay a su alrededor a la décima. En cambio,
Jack pierde tiempo pensando en cómo uno de sus
captores se parece a
Jack Lemmon y cómo nunca vio en su vida
Save the Tiger. La lástima de nunca llegar a ver esa película en su vida lo llevaría a pensar en
Jack Gilford y en menos de 5 minutos, estaría hablando con su
captor sobre
Cocoon. Nos guste o no, es lo más cercano a lo alguno de nosotros terminaría haciendo.
Ese es
Jack. Supongo que lo mejor que puedo decir de él es que es una persona verdadera, de carne y hueso. No me sorprendería si me lo cruzo un día en la calle. Aún cuando se ve inmerso en situaciones fantásticas,
Jack logra mantenerse 100% real. Por ejemplo, cuando su hermano muerto lo visita, ambos recuerdan sus infancias, lloran por haberse distanciado en los últimos años y David, su hermano, se disculpa por haber roto el juguete favorito de
Jack cuando tenían 8 años. Sin embargo, se abrazan y prometen volver a encontrarse en un futuro sueño.

Personajes así no existen.
Robinson creó algo único y no solo eso. Además logró enlazarlo con toda la mitología de
DC. El padre de
Jack fue el primer
Starman y durante el transcurso del
comic,
Jack visitará al
Sandman de la edad de oro en un hogar para ancianos y juntos detendrán una amenaza
nazi. Es algo especial para
serles honesto.
Robinson usa todos los
comics de
DC como su caja de juguetes personal y en vez de iniciar de cero, junta todas las historias de todos los
Starman que han existido. La única diferencia es que les da algo que a lo mejor carecieron en su momento: Drama.
Para terminar, si me preguntan por qué no escribí esto a pesar que lo quise hacer desde un inicio supongo que les diría que fue por cuestiones de tiempo y ánimo. Sin embargo, debo confesar que a lo mejor también fue por el deseo oculto de tener una tribuna lo
suficiente grande como para que no caiga en oídos sordos. Y es que en el fondo, este
comic es algo único y
siempre quise compartirlo con la cantidad más grande de personas posible. Son 80 números. Si se animan, les espera algo especial.
NOTA: Recién caigo en cuenta que no hablé de una de las cosas más importantes del
comic. Casi todo
Starman va sobre la relación de
Jack con su padre. Si tienen un padre y saben lo que significa amarlo cuando tienes 5,
idolatrarlo cuando tienes 8, crecer y descubrir que como todos, tiene secretos, comete errores y sin embargo amarlo a pesar de ello, entonces quizás vean algo de ustedes mismos en este
comic. Y es que a
Jack se le permite algo que
DC y
Marvel nunca le han permitido a un personaje: crecer y madurar.