lunes, 10 de mayo de 2010

Leer al cómic: la compleja unidad del texto y el dibujo

por Rubén Merino

En su libro El cómic y el arte secuencial, Will Eisner se muestra convencido de que el cómic presenta elementos particulares que conforman un lenguaje autónomo, irreductible e irrepetible en otras manifestaciones artísticas. Ello se ve reflejado en el hecho de que el evento de la ‘lectura’ en los cómics no se da de un modo usual, sino que cobra un sentido diferente y mucho más amplio de lo normal. En este arte, la ‘lectura’ no se limita a la representación de signos, sino que se confunden en un solo evento el texto con la imagen, el signo con la referencia simbólica del dibujo.

Podríamos decir que en ningún otro medio se hace tan patente y se recuerda tanto al ser humano que cuando escribimos palabras no simplemente proyectamos significados, sino que además hacemos gráficos en el papel: es decir, en el cómic el lenguaje retoma su primitiva constitución emotiva, se despoja un poco de la carga intelectual que ha ganado con los años, y que lo ha poblado de significaciones descifrables, aparentemente, sólo por el intelecto, para darle lugar a una dimensión más afectiva y anímica al evento de la lectura. Así, leer un cómic significaría revelarse un poquito contra la idea de que es el intelecto el que asume por sí solo la tarea de la comprensión. En el cómic, leer se convierte, explícitamente, en un evento propio de la fusión entre lo intelectual y lo emocional.


Es en este sentido que Eisner resalta cómo en el cómic las particularidades del dibujo y las particularidades de la literatura “se superponen unas a otras”, exigiéndose del lector tanto sus facultades visuales como las verbales. Ahora bien, hay que aclarar algo muy importante: lo estético y lo intelectual, o lo gráfico y lo lingüístico, no son simplemente dos aspectos que surgen por separado en la lectura del cómic; más bien, se trata de un proceso complejo que conjuga inseparablemente ambas dimensiones. Si se hace aquí un examen separado, es únicamente porque estamos obligados a ello si es que queremos aclararnos la situación; pero lo gráfico y lo textual se conjugan en el cómic tal y como lo intelectual y lo emocional están conjugados en el ser humano: no se trata de dos dimensiones separadas, sino de una unidad compleja.

Si Herder dijo que “en todas partes actúa el alma entera indivisa”, rechazando la común y simplista separación del ser humano entre lo intelectual y lo emocional, lo mismo podríamos decir nosotros del cómic, rechazando la concepción de él como un arte que supone simplemente una mezcla de otros modos de expresión: el gráfico y el lingüístico. El cómic forma un nuevo modo de lenguaje, de expresión: no es simple mezcla entre dibujos y palabras, es creación de una nueva experiencia.


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Rubén Merino, educado en filosofía académica, administra Singularidad Vertiginosa, un blog sobre filosofía y demasiadas cosas más.
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4 comentarios:

Raschid dijo...

Hola Rubén,

Qué bien reencontrarte por acá.
Tengo presente la mesa sobre "Watchmen" de Eduardo, Martín y tú del año pasado, donde pude acompañarlos. Aunque discrepe con algunos enfoques, me alegro la iniciativa de plantear un tema así en un evento académico para quitar estas distancias artificiales entre academia y cultura popular.

Un primer comentario sobre tu reflexión sobre la historieta... al destacar la unidad entre texto y dibujo en el título, pero replantearla a lo largo del texto, da la impresión que la historieta más que unidad compleja del texto y del dibujo termina siendo una manera particular de ver lo gráfico y su articulación en imágenes... es decir, lo "literario" e incluso lo textual termina siendo secundario, mientras no remita a lo gráfico... por tanto, ¿esto haría accesorio a lo textual para hablar de historieta? (a mi parecer, sí...).

Un abrazo,

Rubén Merino dijo...

Hola Raschid, un gustazo encontrarte acá:

En verdad, creo que sí se podría decir, hasta cierto punto, que lo textual pasa a un plano secundario. Pero no en el sentido de que más importa lo que muestran los dibujos a lo que dicen las palabras: creo que, más bien, el cómic se hace especial porque involucra a ambos elementos conjuntamente. Importa el texto, e importa el guión (e incluso Eisner va a decir, más adelante en El cómic y el arte secuencial, que es el guión el que siempre debe llevar de la mano a lo gráfico, para que el cómic no caiga en una simple secuencia de acciones superficiales -idea con la que concuerdo-). Creo que si se podría decir que lo textual pasa a un segundo plano es porque la secuencia de gráficos es, en definitiva, la esencia del cómic: un cómic sin palabras sigue siendo cómic; un cómic sin gráficos, deja de serlo.

Ahora, lo textual SIEMPRE remite a lo gráfico, no se trata de algo que ocurre sólo en el cómic; escribir letras es siempre hacer un dibujo. Esto es algo que, simplemente, me parece que ya pasamos por alto explícitamente, pero que implícitamente está siempre presente. Lo que quiero decir en mi pequeño texto es que en el cómic se vuelve a hacer patente, con notoriedad, tal dimensión gráfica de lo textual: con lo que lo textual no deja de ser textual, pero sí recobra una dimensión que había llegado a ser olvidada.

Así pues, repito: creo que se podría decir, hasta cierto punto, que lo textual pasa a un segundo plano; pero me es difícil decir que pasa a ser no más que un elemento accesorio. Creo, más bien, que es importantísimo y que puede definir lo que quiere un cómic (y pienso, por ejemplo, en las historias de Osterheld, que tienen algunas viñetas sin gráficos y están dedicadas sólo a un texto, lo cual resulta muy importante para lo que se narra).

Algo que me impulsa es desterrar la idea de que lo textual sólo es comprensible intelectualmente y lo gráfico sólo estéticamente: en ambos casos juegan su papel tanto lo intelectual como lo estético (que no se pueden separar entre sí realmente). En el cómic se da la posibilidad de que tal idea sea desterrada desde el arranque.

Raschid dijo...

Después de unos días atareados, respondo, Rubén:

En lo planteado por Eisner, este énfasis en la secuencia ¿no es, más bien, una de las tantas posibilidades que tienen las imágenes y los textos (en los casos de algunas historietas que combinen ambos) para relacionarse? Es decir, para hablar de historieta, necesitamos que haya imágenes en relación, pero una de estas relaciones es la "secuencia" (pueden y hay otro tipo de relaciones entre imágenes para hablar de historieta).

Ahora bien, la dificultad con un sentido "fuerte" de secuencia es darle demasiado peso a la narratividad que es propio de la tradición tributaria de la historieta estadounidense (de la que bebe Eisner). Ahora bien, otra versión del propio comic gringo: la underground cuestionará dicho apego a la narratividad planteando otras posibilidades y abriendo más la discusión al respecto.

Creo que una ventaja, pero también una desventaja de creadores gráficos teorizando sobre historieta es que adoptan la perspectiva creadora, pero no necesariamente receptora (por ejemplo, ¿el comic es visto-leído de la misma forma por el autor o el lector?... si la respuesta a lo anterior es no, entonces, ya estamos dando pie a otros tipos de relaciones para vincular a las imágenes en una historieta y que, podría ser, un sentido "débil" de "secuencia" que no necesariamente implique narratividad).

Un abrazo

Rubén dijo...

Hola Raschid:

Siento mucho haberme demorado tanto en responder, pero he estado con el tiempo bastante ajustado y los días fueron pasando. Me parece muy interesante lo que planteas sobre la secuencia como algo que no implique necesariamente narratividad. Pienso en momentos en que las imágenes pasan sin la intención de generar un progreso cronológico lineal. Pienso, talvez, en algunos mangas que utilizan viñetas no para contar algo, sino para mostrar diversas perspectivas de un momento particular, o de un escenario. Acuerdo contigo en la limitación que apuntas sobre Eisner. Él hace mucho énfasis en el guión como lo narrado. Y no es eso precisamente lo que yo quisiera resaltar, sino a lo textual como la presencia del lenguaje explícito en mezcla con las imágenes. Creo que hacer a un lado a la narratividad (tal como la he entendido, como la secuencia progresiva y lineal de una historia) no implica necesariamente hacer a un lado a lo textual.

De hecho, diría que definitivamente los cómics que más disfruto son lo que son capaces de ir mucho más allá de la narración de una historia: y el resaltar ese tipo de cómics es una intención central de mis comentarios a Eisner.