miércoles, 17 de diciembre de 2008

Alan Moore: LA ENTREVISTA, parte 6

¿Recuerdan las entrevistas a Alan Moore? Después de semanas (disculpen la tardanza), seguimos con un extra sobre cómo escribir puede llevar a alguien a la locura y por qué los mensajes de texto reducen nuestro cerebro. 

Como de costumbre, la entrevista gracias a Mouches d'eau y a Daniel Whiston. Pueden seguir las partes anteriores aquí

----------

AM: Voy a hacer un breve resumen en caso me haya olvidado de algo. La magia y el lenguaje son esencialmente lo mismo. Creo que es sabio y seguro considerarlos como términos iguales. Todo lo que has dicho – palabras, escritura, lenguaje – son cosas peligrosas, tienes que tratarlas como si fueran elementos radioactivos. Ni lo dudes. Una cifra que escuché es que nueve de diez escritores tienen o han tenido problemas mentales en algún momento de su vida. Y el 60% de ese 90% - que calculo es el 50% de todos los escritores – verán sus vidas seriamente afectadas por problemas mentales. Esto significa que 5 de cada diez escritores simplemente pierden la razón. Así como a los mineros se les malogran los pulmones, a los escritores se les malogra el cerebro.

(Moore junto a Spiegelman y Clowes en Los Simpsons)

En verdad es un oficio peligroso. El escritor trabaja con lo irreal. Trabaja en el límite entre el hecho real y la ficción, que es el lugar donde ocurre todo nuestro mundo. Nosotros vivimos en un mundo de hechos reales y tenemos nuestras cabezas llenas de ideas ficticias. En realidad todos somos escritores – todos hemos inventado personajes para nosotros mismos, roles en esta pequeña obra que escenificamos en nuestras mentes y que llamamos vidas. En el caso del escritor, él trabaja con toda la existencia de un mundo. Juega a ser Dios. Todo lo que el escritor debe pensar antes de escribir una historia es lo mismo que Dios debe pensar antes de crear un universo – plot, personajes (risas) y cosas como qué significa, de qué trata, cuándo ocurre.

Hay un ejemplo perfecto en un libro de Jack Trevor Story, un escritor brillante. Hay una parte en la que habla con una mujer y ella le está narrando eventos que han ocurrido y de pronto ella dice “Alto, esto ocurrió en verdad, o ¿Ocurrió en una historia mía?” Y de pronto ella empieza a morirse de miedo y como él es un escritor, él sabe lo que hay que hacer. Así que empieza a caminar, se le acerca, la cachetea y le dice “¿Cómo te llamas?” Y la vuelve a cachetear y le pregunta de nuevo “¿Cómo te llamas?”. Ella le responde y él le dice “Bien, lo que acaba de ocurrir es que has confundido por primera vez tu realidad con tu ficción. Pero no te preocupes, te va a ocurrir a menudo. Sólo recuerda que eres una persona real y que este es tu nombre. No pierdas de vista la línea.”

Así que es un trabajo peligroso. Lo más probable es que no hagas nada de dinero a no ser que seas Stephen King o Catherine Cookson. Es difícil, es peligroso y no es bueno para la salud mental... Sin embargo, las recompensas son grandiosas. Yo no podría trabajar en otra cosa. Para mí es el mejor trabajo, y sí, me ha hecho más inteligente porque es como dice George Orwell: si quieres que las personas sean menos inteligentes, limita su vocabulario. Limita su lenguaje. Dales una especie de neohabla, algo como –

DW: Mensajes de texto.

AM: Claro. Mensajes de texto o periódicos amarillistas son ejemplos perfectos en los que las personas limitan su vocabulario y por lo tanto, limitan su conciencia. Entonces, si quieres expandir tu conciencia, tienes que mejorar tu lenguaje, ampliarlo. Aprende a amar las palabras, aprende a disfrutar cada vez que aprendes una palabra nueva. Por ejemplo, una vez leí en un libro la frase “el ancestro anélido” y pensé “anélido ¿Qué es eso?” Y ningún diccionario tenía una referencia y no supe lo que significaba por dos años. A veces pensaba que había sido un sueño pero luego recordaba “No lo soñé. Esa palabra es real.” Eventualmente aprendí que viene de la palabra ‘anélido’ que es una especie de lombriz. Así que “el ancestro anélido” era una especia como Pichia, una de esas lombrices de la mente de Burgess, que tienen una espina y por lo tanto son ancestros de todo ser que tenga una espina. Pero sí. Las palabras. Son cosas maravillosas. (risas)

(página de Promethea)

DW: ¿Sueles hojear el diccionario?

AM: Oh si, a veces encuentras palabras como ‘Xántico’ que significa ‘amarillesco” – es hermoso. Tienes que amar el lenguaje, conocer el nivel molecular de las palabras. Originalmente, la letra A tenía alas.

DW: Igual que el logo de Aerosmith.

AM: Claro, ellos siempre estuvieron adelantados a su época (risas) o tal vez, muy atrasados. La letra C miraba al otro lado y supuestamente representaba la luna creciente. El lenguaje es un fenómeno fantástico, pero lo que nunca debes olvidar es que tienes que acercarte al lenguaje como si te acercaras a un dios. No creas que es la idea abstracta de un dios. Trata al lenguaje como si este fuese un dios real que tal vez, si haces lo que los dioses quieren, cumplirá tus deseos. Y si no haces lo que quiere, este dios empezará a torturarte de las peores maneras imaginables.


Escribir consumirá tu vida. El escribir está en tu cerebro. Nunca vas a poder escapar de él. Aún cuando duermes, te consume. Y si lo haces de la manera correcta, se convierte en algo obsesivo. Muchos escritores viven pensando en sus historias, cómo mejorarlas, qué cambiar. Lo piensan en las mañanas, a la hora del almuerzo y hasta mientras tienen relaciones sexuales. Debes rendirte. Ríndete desde la primera palabra. No pelees. Es más grande y más importante que tú, así que haz lo que te ordene. Si te dice que hagas algo que probablemente puede arruinar tu vida, hazlo. Si te dice que hagas algo estúpido, hazlo. Si te dice que saltes al vacío, hazlo (risas).

2 comentarios:

ArT dijo...

Quiero imprimirmela ya. Cuantas partes faltan?

Gianco dijo...

Hey Art! jaja, deberán faltar unas 2-3 partes más. Que chevere que te estén gustando. Saludos!