lunes, 21 de septiembre de 2009

Tim Hensley y un poco de minimalismo en comics modernos


Creo que es un buen momento para apreciar la saga de Wally Gropius de Tim Hensley que acaba de completarse en el volumen 15 de Mome. Pensándolo bien, Hensley es un caricaturista sobre el cual es sumamente difícil decir algo. Es un artista divisorio. Los dos grupos de personas que hay son las que creen que (1) no es chistoso y (2) es chistoso. Yo estoy en el último grupo, ya que creo que el hijo de perra es hilarante. En el episodio climático, Wally se ve atrapado en un nudo incompatible de R.D. Laing, momentos antes de casarse con la Chica Más Triste del Mundo. Su monólogo en este punto es en especial enternecedor si alguna vez te has encontrado en una relación con una persona clínicamente depresiva.

Si no crees que el diálogo idiosincrático y que las actuaciones melodramáticas-caricaturescas son divertidas, entonces a lo mejor crees que el guión está sobre elaborado y que el dibujo es solo un vistazo a los comics adolescentes tipo Archie de antaño. Pero la verdad es que los comics de adolescentes nunca se vieron así.

Los personajes se mueven a través de cuartos minimalistas con objetos posicionados inmaculadamente. Parece que lo que Hensley escoge para dibujar (junto a lo que NO escoge) estuviera determinado por una especie de Feng Shui gráfico.


Cuando sus comics tocan la genialidad, estos ambientes funcionan tanto como el mundo de la historia como de manera abstracta. Su guión merece mención aparte. Es uno de los pocos caricaturistas que llegó al mundo de los comics con un lenguaje escrito antes que un lenguaje gráfico. Al fin y al cabo fue un editor de subtítulos para videos en el pasado. En su entrevista sobre Mome con Gary Groth, Hensley habla un poco sobre cómo este trabajo tuvo un impacto en su técnica de hacer comics:

“Creo que la experiencia de ese trabajo me ayudó bastante, ya que hacer subtítulos es más o menos como hacer comics volteados. Tú tomas una imagen y de una forma, estás poniendo un globo de texto bajo la acción y encima tienes que saber cómo posicionarlo. Así que constantemente, estás tomando decisiones como por ejemplo, encuentras un cambio de toma en una película y tienes que decir, OK, cómo asigno las palabras a esta persona que está hablando en medio de un grupo de gente. Creo que me ayudó a pensar sobre cómo el ojo del espectador se mueve a través de una imagen en el tiempo y el espacio.”

No cabe duda que eso también debe haber contribuido a sus sensibilidades narrativas. Encima, Hensley creció con un hermano que tenía una enfermedad mental y que sufría de dificultades de aprendizaje. Como dice Hensley, “esto internalizó una mixtura general del lenguaje en mi cabeza, o al menos me condujo en una dirección distinta”.


Estas son pistas sobre qué es lo que se esconde detrás de su diálogo, y luego de leerlo uno puede darse cuenta de manera clara que es completamente lógico en su propio sentido. Uno puede beneficiarse de lecturas múltiples. En sus mejores momentos, una línea de texto puede sonar surreal y desconectada a la primera leída, hilarante a la segunda y narrativamente reveladora a la tercera. Honestamente me sorprende que pueda lograr esto de una manera tan intuitiva. Pareciera que su diálogo y sus comics, simplemente emanan de su persona. Es como si leyeras una personalidad completa en una página. Todos los personajes hablan con la misma “voz” porque en realidad solo hay un personaje: el comic.

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Texto de Dash Shaw, traducido del blog Comics Comics.


Lo que Shaw dice es sumamente interesante. En especial la parte del "feng shui" gráfico. Ahora, les confieso que no he leído las historias de Wally Gropius pero es fácil adivinar que el estilo gráfico está inspirado como lo dice Shaw en los comics de Archie o a lo mejor la Pequeña Lulú (que me parecería incluso una mejor comparación).

Sin embargo, no puedo evitar que lo que estamos viendo en estas imágenes es una especie de restructuración del formato narrativo. Hensley toma el aspecto minimalista de los diseños de comienzos de siglo pasado y lo llevo al extremo. El artista solo dibuja los personajes y las cosas necesarias para la composición de la viñeta. Miren bien las páginas de arriba y todos los elementos parecerán estar suspendidos en el espacio. Es más, el mismo nombre del personaje principal viene de Walter Gropius, el arquitecto Bauhaus. Bastante tongue in cheek.

¿Y lo mejor de todo? Funciona.

3 comentarios:

Jesús Cossio dijo...

excelente recomendacion!

gracias.

Gianco dijo...

Que bueno que te haya gustado Jesús. A ver si encuentro alguna historia completa online.

Saludos!

Jesús Cossio dijo...

He visto un par de revistas MOME (en realidad, más bien son libros) y recontra valen la pena! variedad, filo, sabor alternativo y estupendos dibujantes...