martes, 30 de marzo de 2010

¡Übermensch!

Para empezar el día, los dejo con la columna que escribí y que fue publicada el día de hoy en Perú 21. Como de costumbre, el texto que leen abajo varía un poco del publicado. Ojalá les guste!


¡ Übermensch!

En su introducción a 'Confesión', el segundo volumen de Astro City de Kurt Busiek, Neil Gaiman propone dos formas en las cuales los superhéroes pueden ser usados en la ficción popular. En un primer plano, los superhéroes significan pura y simplemente lo que son en la superficie: héroes sobrehumanos que experimentan aventuras fantásticas. Este punto abarca toda la ficción descendiente de los mitos griegos y cubre cualquier variante, desde héroes victorianos a la Sherlock Holmes hasta enmascarados pulp como El Fantasma. Acá tenemos a todos nuestros Siegel, Shuster, Kanes y a todas sus creaciones que siguen vigentes hoy en día. Pero en un segundo plano, como dice Gaiman, los superhéroes también son herramientas de la cultura pop capaces de "representar la esperanza y los sueños - al igual que la unión de ambos – de toda una sociedad que ha perdido su inocencia."

El punto de Gaiman es sencillo y directo. Los buenos comics de superhéroes, lamentablemente una minoría, representan más de lo que literalmente quieren decir. Aquellas historias verdaderamente excepcionales no solo personifican la violencia y la acción. También son sinécdoques y metáforas tecnicolor del siglo veinte que van más allá del campo literal, como fue demostrado en los ochentas bajo la conducción de Alan Moore y Frank Miller. Ambos fueron pioneros en reconocer el género trillado y lo desmenuzaron para hacer un llamado de atención a la sociedad que los rodeaba. Las épocas alegres y llenas de colores brillantes habían desaparecido y lo único que quedaba a finales del siglo veinte eran calles descascaradas, con héroes ansiosos de volver a tiempos mejores.

Así como El Quijote no es solo un libro de caballería y Moby Dick no es solo sobre cazar ballenas, Watchmen y Dark Knight Returns no son solo historias de viejos superhéroes en busca de una última hurra. Sirven además como comentario sobre ellos mismos y logran trascender lo que vemos en la superficie. Algo extraño para historias de hombres adultos en mallas.
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