viernes, 28 de mayo de 2010

EC Comics

Para retomar las cosas rápidamente, los dejo con la columna de comics que escribí y que fue publicada el Martes en Perú 21 sobre la línea de EC Comics. Como de costumbre, el texto que leen abajo varía un poco del publicado. Ojalá les guste.


EC Comics

Hablar de las historietas de terror de EC Comics es hablar del posiblemente primer comic de horror serio dirigido a una audiencia masiva. He aquí una colección de los mejores artistas que han existido y su único objetivo en la década de los 50s fue romper los límites de la decencia social en entretenimiento serializado, provocando pesadillas inauditas en toda una generación de jóvenes lectores. Toda persona que haya leído de niño las publicaciones de William Gaines las recuerda sin dudas hasta el día de hoy, recordando vívidamente el cuento de la esposa que disecó a su esposo, el del equipo de beisbol que jugaba con extremidades humanas en lugar de bates y el del astronauta que se alarma por encontrar a un insecto en su comida, para terminar él mismo, muerto, en la ensalada de un bicho extraterrestre.

Los tres principales títulos: Los Cuentos de la Cripta, La Bóveda de los Horrores y el Refugio del Miedo fueron una verdadera institución en lo que se refiere al mundo de los comics en la cultura pop. No por nada, grandes como Johnny Craig, Wally Wood y Ray Bradbury contribuyeron con la editorial. Y si tomamos en cuenta que estos comics fueron creados en una época en la que no existía un control gubernamental que regularice el material que los menores de edad consumían, entonces podemos concluir que EC Comics en realidad no tuvo reparo en producir el material más escalofriante y más morboso que alguien se pudo haber imaginado.

Todo elemento en ellos infundía tensión. Desde las aterradoras portadas que retrataban rostros pudriéndose por contaminación tóxica, pasando por las esquizofrénicas narraciones que trataban a los personajes como seres reales y tridimensionales – todos eran monstruos y víctimas a la vez – hasta sus siniestros y laberínticos finales en los que todos terminaban sufriendo. Por fin unas personas se detuvieron y se preguntaron a ellos mismos: ¿Hasta qué límites podemos llegar con este medio? El resultado fue uno de los mejores comics creados en el siglo pasado.
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