miércoles, 19 de mayo de 2010

El tiempo en el cómic (1)

(por Ruben Merino)

El tiempo es, en definitiva, uno de los factores primordiales y más complejos del cómic. Una de las tareas principales del autor es el saber componer satisfactoriamente el paso del tiempo a través del paso secuencial de las viñetas, en donde la duración es captada visualmente, siendo esta una característica que el cómic comparte con el cine. Incluso, Eisner llega a decir que es en el juego con el tiempo en donde “el historietista realiza su arte”, lo que hace recordar a la afirmación de Tarkovski, quien dice que el trabajo del director de cine es esculpir al tiempo, organizando las imágenes en movimiento mientras se va creando una realidad con su propia temporalidad.

Ahora bien, la gran diferencia entre lo que ocurre con el tiempo en el cine y en el cómic es que en el primer caso nos enfrentamos a una pantalla en la que el tiempo pasa por sí mismo: en un filme nos vemos atrapados por un transcurso temporal que se nos impone desde afuera. En el cómic, por el contrario, no hay imágenes que estén realmente en movimiento, la obra no es en sí misma tiempo (como sí lo es cada filme). En el cómic es necesario que el lector participe activamente para que el tiempo cobre vida. Lo que en el cine es imposición de la pantalla, en el cómic es interacción entre lector y obra.

Analizando tal interacción, Eisner diferencia entre dos posibles fenómenos en el cómic: el simple paso del tiempo y el ritmo. El primero sigue una simple secuencia cronológica progresiva; el segundo es la graduación y estructuración del paso de los momentos, de modo que se logre un efecto especial que intensifique la experiencia del lector en uno u otro sentido. El ejemplo que Eisner usa para mostrar esta diferenciación es el siguiente:


En el primer caso hay un paso natural y perfectamente continuo del tiempo. Vemos un evento tras otro y cada viñeta es consecuencia de la anterior. En el segundo caso, sin embargo, el paso del tiempo deja de ser simplemente lineal tras las dos primeras viñetas. Luego de ellas el paso de un tiempo cronológico y lineal deja de ser importante: vemos al sujeto retorcerse, y poco importa cuál de esas tres pequeñas viñetas va primero o cuál va después. Y sin embargo, es claro que cada una de ellas está en un momento temporal diferente. Eisner dice que “se prolonga el resultado final”, y con ello no se refiere a que cronológicamente el tiempo haya pasado más lento, o a que el evento se haya demorado más en llegar a su conclusión; se refiere más bien a que es nuestra percepción la que se hace más pausada, dejamos de sentir cuantitativamente al tiempo, para comenzar a sentirlo cualitativamente (y esto, por supuesto, hace recordar a la diferencia que hace Deleuze con respecto al cine, entre imagen-movimiento e imagen-tiempo).

La siguiente página de The Dark Knight Returns, de F. Miller, es un paradigma de la potencia que puede tener en el lector una composición temporalmente compleja del paso de viñetas:


Aquí, es un cambio cualitativo el que se quiere lograr: la angustia de la página no está en su cronología lenta, está en la intensidad que va surgiendo viñeta a viñeta. Poco importa cuánto tiempo ha pasado; lo que impacta es la cualidad del tiempo que ha pasado. Es decir, en el cómic podemos percibir más que una línea temporal: podemos percibir una profundidad temporal.

----------

Rubén Merino, educado en filosofía académica, administra Singularidad Vertiginosa, un blog sobre filosofía y demasiadas cosas más.
.

3 comentarios:

Anónimo dijo...

Eh! SEñor Merino: No necesitamos que nos 'explique' los textos de Eisner. hace tiempo que ud. simplemente esta repitiendo y 'traduciendo'(mal) sus ideas y conceptos. Utilice ideas y conceptos propios señor 'científico'.

Gianco dijo...

¿Por qué tantas 'comillas'? Me imagino a cada rato a alguien haciendo esto, jaja.

http://upload.wikimedia.org/wikipedia/commons/3/30/Quoting.gif

Jorge Orlando dijo...

A mí sí me gustó el texto.

(Y cuando se exponen ideas ajenas, pues perfecto que se cite, no hay nada de malo, todo lo contrario; pregúntenle a Bryce.)

Hay quienes queremos aprender más, pero somos tan ociosos o tan ignorantes que no conocemos los trabajos de los grandes, y siempre es bienvenida una aproximación.