lunes, 9 de agosto de 2010

Adiós, Esplendor Americano

Empezamos la semana con la columna que escribí para Peru 21 y que fue publicada la semana pasada (por algún motivo se me chispoteó postearlo entonces). Es sobre... qué más, Harvey Pekar. Y si no salió inmediatamente despues de su muerte, es porque algunos motivos de viaje me impidieron escribir sobre este grande en su momento. No obstante, espero la encuentran interesante igual. Como de costumbre, lo que leen abajo varía un poco del texto publicado.


Adiós Esplendor Americano

Al parecer no satisfecho con Frank Frazetta, Caronte tuvo que regresar en su maldita balsa para llevarse a Harvey Pekar, autor por excelencia de comics alternativos y fundador de la onda autobiográfica en los comics underground. Para los que no conocen bien su nombre, Perkar hizo de lo cotidiano algo surreal y sus batallas contra inodoros atorados y carros sin gasolina eran iguales o más legendarias que las poesías épicas de Homero.

American Splendor fue su trabajo más notorio – una especie de diario lleno de anécdotas personales - y lo curioso fue la forma en la que no dejaba nada de lado. Pekar incluía todos los datos que lo dejaban mal parado y frecuentemente se pintaba a sí mismo como un hombre amargado, con poca paciencia y tambaleándose sobre la línea de ermitaño antisocial. Sin embargo, Harvey logró también transmitir empatía a través de sus historias y si nos veíamos por algún motivo comprometidos con sus dilemas personales, era por el simple hecho que estábamos viendo a un hombre real. El Pekar de tinta era tan libre y consciente como el de carne y hueso y al no crear barreras entre su creación y su persona, logró hacer de los problemas y detalles minúsculos de nuestra vida cotidiana, algo excepcional.

Muchos lo llaman ‘el poeta laureado de Cleveland’ y si bien están en lo cierto, la verdad es que fue mucho más que eso. Pekar fue el creador de comics perfecto para el mundo y el tiempo que lo rodeó. Logró encontrar la belleza en cualquier cosa sin importar lo insignificante que fueran en un mundo donde la ironía y el sarcasmo reinaban supremos. Fue un autor personal, serio y afectuoso. Pero sobre todo, fue un autor honesto. De esos que ya no se hacen. Pekar contribuyó con grandes artistas y su más grande dibujante debe haber sido Robert Crumb, papá del comic under. Cuando se le preguntó sobre Pekar en una ocasión, Crumb dijo lo siguiente: "Él es el alma de Cleveland. Tiene pasión y es elocuente. Es sombrío. Es judío. Aprecio la forma en la que abraza toda esa oscuridad"
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