miércoles, 25 de julio de 2012

Compra lo que te conviene II

Regresamos con otro post de Aaron Verona Badajoz, que profundiza un poco en los comentarios sobre el nivel de precios de comics editados nacionalmente en comparación a los de importación.

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El final de lo que resultó ser la primera parte de esta “saga”, me dejó un mal sabor de boca porque sonaba medio duro respecto a la buena gente fandomera a la que se les complica el inglés. Pero no me retracto, lo que es, es; y al César lo que es del César. No me malinterpretes, no te estoy desahuciando, si te fijas, en el post anterior me refería únicamente a Flashpoint, el cual ahora es accesible para peruan@s solo vía Transandina o importándolo en inglés. Sin embargo, de que hay mercado para la gente que lee en español, hay.

Por eso quise hacer una segunda parte para ayudarte, en lo que me permita mi conocimiento, a adquirir lo que te convenga. Pero la verdad, iba a salir un post muy largo, así que Giancarlo tuvo la gentileza de autorizarme publicar lo que terminaron siendo dos post más: este sobre (redoble de tambores) piratería digital (sé que lo haces, no te hagas); y otro sobre las posibilidades limeñas de comprar material físico en español (lamentablemente no tengo info de provincia). Empiezo.

Hablar de piratería digital es jodido, sugerirla nomás ya te podría meter en un lío, pero como decía al principio, lo que es, es; así que sigamos en esa línea. La gente lo hace y lo seguirá haciendo, pero también es cierto que esta vaina es delito. Algunas circunstancias actuales de la distribución de ciertos productos en Perú (comics o mangas, por ejemplo) te pueden empinchar, como a tod@s, pero pirateando te corres un riesgo sumamente pendejo a largo plazo. Si no pregúntale a Jammie, porque no solo quemaron o trataron de quemar a Megaupload y Cuevana.


Ahora, concentrándonos solo en los productos artísticos, que es nuestro tema, tú dirás: “oe, ¿pero cuánta gente podría ver en original todas las pelas de Kubrick o Miyazaki, o escuchar discos de Regina Spektor o Yoko Kanno, o leer obras de Simmons o Urasawa?”.

Yo te diría que chochera, tienes toda la fucking razón, no solo porque a veces el precio limite su accesibilidad, sino porque a veces ni siquiera hay acceso a los canales de comercialización legales. Pero para ser just@s, tampoco es que se vaya a acabar el mundo si no accedes a todas las expresiones artísticas que quisieras. Sería óptimo que todo lo artístico fuera de libre acceso, pero tal vez en la próxima vida. Además, no estamos en un caso de restricción absoluta, hay diferentes opciones, no solo cómics o mangas, ni solo la producción de un@ autor@.

Ahora, si todavía te estás preguntando qué tiene que ver esto con el tema del título. Fácil, de todas las circunstancias que te harían descargar piratería digital, el estar misi@ y no saber inglés es la más dramática para un@ fan (suponiendo que tuvieras algún escrúpulo con la piratería). Por ejemplo, si quisieras conseguir en físico Gotham: City of Crime (Batman: la ciudad del crimen) en español, se va a convertir en uno de tus grandes sueños de la vida, porque esa versión de Planeta DeAgostini no está en ningún lado. Ni siquiera es fácil de conseguir en inglés, yo solo lo he visto en Amazon, pero lo venden usuarios a través de la página, y no lo envían a Perú.

Ahora, todo esto no lo estoy escribiendo para abogar o despotricar contra la piratería, simplemente me pareció que era “un elefante en la habitación”, si es que hablamos de adquirir comics. Tod@s sabemos que se hace y lo hemos hecho alguna vez. Solo trato de explicitar el tema y sus argumentos a favor y en contra.
Finalmente, algo sí tienes que tener en cuenta de todas maneras. La piratería es mayor cuando no hay un mercado legal lo suficientemente atractivo para que la sobreviva. Bueno, en el caso de los comics, en Lima se está formando uno, Vuk y Skechtboy te están trayendo buenas cosas a precios bajos. Así que si quieres que crezca (lo cual tú sabes que sería bacán), pero eres más zamarr@ que Jack Sparrow, al menos no te descargues lo que ya está circulando físicamente en el mercado limeño.