martes, 30 de abril de 2013

Paul Grist y Mudman


Descubrir a Paul Grist a través de Mudman, ha sido una experiencia totalmente impresionante, comparada únicamente al momento en que descubrí a Eric Powell a través de The Goon.

El arte de Paul Grist es cosa seria, es un estilo muy particular, no sigue las tendencias narrativas o estéticas presentes en los cómics de hoy en día. Ahora, el tipo es un capo para narrar historias de manera fresca y sencillas, pero muy atractivas. 

En Mudman, la trama no es un derroche de ingenio, para nada. Lo que hace Grist en la narrativa de este cómic es dejar de un lado los hechos, el espectáculo, y centrarse en los personajes. Mudman explora la trillada historia del superhéroe adolescente y su lucha por encontrar su lugar en el mundo, ahora que él tiene super poderes. Entonces, Grist valiéndose de este cliché, hace que los lectores nos movamos en un terreno conocido, permitiéndole utilizar elementos de otros cómics  así, Owen Craig, la verdadera identidad del superhéroe tiene a su mejor amigo (Jimmy Olsen), se pasa los días en el colegio tratando de evitar al matón (Flash Thompson), y así, cosas por el estilo.
Sensacional primera página del cómic

Lo interesante de este cómic, es que asistimos a una especie de experimento narrativo de Grist, en donde juega con elementos del género, agregando, quitando, imitando o exagerando, lo que hace que nos interesemos más por el devenir de la historia y preguntarnos cómo terminará todo esto.

Ahora, si continuamos hablando del apartado gráfico, como bien mencioné anteriormente, también a cargo de Grist, el toque personal se manifiesta en el trazo de sus dibujos, manteniendo siempre una línea clara, que recuerda mucho al estilo de Darwin Cooke, a la animación o a las tiras cómicas. Grist crea un ambiente muy particular a través de diseños simples, hasta se podría decir minimalistas, donde vemos que la viñeta no está saturada de información, difirenciándose de esta manera del mainstream norteamericano. 

El cómic como un todo genera la sensación de haber retrocedido algunas décadas y tomar un cómic de los años 60's o 70's, que de acuerdo a lo mencionado por el autor, es su intención. Otro apartado recomendable son las portadas de cada número.

En definitiva Mudman no pretende ser el mejor cómic de nuestros tiempos, ni ser la mejor versión de un cómic de superhéroe que no es mainstream, nada por el estilo, es una propuesta diferente, que brinda entretenimiento, pero siempre con un estilo gráfico y narrativo bien pensado.