martes, 29 de diciembre de 2009

Los Mejores Comics de la Década PARTE 5 - Material Nacional

Sin soltar la pelota, sigamos de una vez con la siguiente entrega de lo mejor de la década. En la parte 1 vimos los mejores comics de superheroes, en la parte 2, los mejores numeros sueltos, en la tercera, las mejores series continuas y en la cuarta, las mejores miniseries. Hoy le toca el turno a la que creo que será la entrega de mayor debate: los mejores comics nacionales. Vamos a considerar de esta forma todo lo publicado entre el 2000 y el 2009. ¿Están listos?


#10: Extraño – Paulo Rivas (editor) y otros

De arranque, “Extraño” es una de las más interesantes antologías que se han hecho del comic peruano en la década del 2000. Miren la portada de Álvaro Portales y el tramado que la compone. Sin lugar a dudas esta es la mejor cubierta que se ha hecho en la historia del comic peruano. Con historias de autores como Martin López Lam, Marcos Descalzi y el mismo Portales, esta revista resalta por la curiosa forma en la en que trasladó el espíritu del fanzine a un formato de mayor peso (si es que algo así es posible). Si nos remontamos a la época en la que fue publicada, “Extraño” fue una de esas raras ocurrencias en la que distintos dibujantes de distinto nivel tuvieron libertad incondicional para contar cualquier tipo de historia. Naturalmente, el resultado no fue del todo parejo y tuvo sus altos y bajos. Si algo le faltó al compendio de Paulo Rivas, fue una cohesión más acertada que apunte a una personalidad y una sensibilidad común entre los trabajos. Sin embargo, no deja de ser de lo más interesante que se ha visto en la última década.


#9: DRAK – Diego Rondón

Con un comic en blanco y negro, Diego Rondón nos recordó a mediados de década algo que habíamos olvidado hace tiempo: Que a pesar que el acceso a comics en nuestro país era prácticamente nulo, aún existían personas que dibujaban comics y oh sorpresa, algunos dibujaban estupendamente bien. César Carpio es otro monstruo que aparecería en estos años y junto a otros miembros del grupo arequipeño Pandemia, demostraron que en el Perú hay artistas que nada tienen que envidiarle a exclusivos de Marvel o DC. En “Drak”, Diego narra una pesadilla de muertos y terror y mucha tinta y muchas sombras en un mundo en el que llueve constantemente. A pesar que no es ninguna revelación narrativa, Drak brilla por esos breves destellos gráficos en los que el lápiz de Rondón (un autodidacta) alcanza altos niveles de diseño y composición, llegando incluso a mezclar su dibujo con otros elementos como la fotografía. Con todo esto en mente, no sorprende que Diego se encuentre ahora trabajado para Glenat, entintando una de las últimas novelas gráficas del español Hernán Migoya, dibujada por el ya mencionado César Carpio.


#8: Lito el Perro – David Galliquio (Contracultura)

La Lima de Lito el Perro es una Lima aberrante. Es un lugar que toma todos los clichés corrosivos sobre la capital que tenemos engranados en nuestros cerebros, los mete en la maletera de un carro y los lleva a mil por hora. Varios podrán llamarlo un refrito de Fritz el Gato, pero a diferencia de Crumb –quien es una clara inspiración– Galliquio ha sabido tomar los mismos elementos y crear un ambiente desenvueltamente peruano en el que sus personajes se esmeran por empujar todo al límite. Tomemos por ejemplo al Negro Alacrán, un afro-peruano que parece haberse escapado de Tin Tin en el Congo. De más está decir que este personaje sería inmediatamente rechazado en un mercado gringo, pero el comic parece saber que el pueblo peruano es un pueblo racista y que nos sentimos tan cómodos con nuestro racismo que podemos aceptar y reírnos con un personaje así. Sin embargo, el comic funciona mejor cuando deja los estereotipos sociales de lado y simplemente vuela hacia lo absurdo. Cuando Lito y compañía mandan roedores por correo a Hugo Chávez, cuando roban el trineo de Papá Noel o cuando sus ratas/inquilinos interrumpen su orgasmo, el comic se vuelve verdaderamente divertido y único.


#7: La Araña NO (UNMSM) y El Cuy: Todas sus Aventuras (Contracultura) – Juan Acevedo

Los últimos años del 2000 fueron una bendición para las reimpresiones. Entre lo que más resaltó, tuvimos a “La Araña NO” y “El Cuy”, dos de los personajes más emblemáticos de Juan Acevedo, uno de los mejores historietistas que el Perú ha visto nacer. Los comics de Juan son protagonizados por insectos y cuyes, que al igual que los buenos comics protagonizados por animales (Pogo es un ejemplo que se viene rápido a la cabeza), exploran problemas urbanos, sociales y políticos. Claro que los comics de Juan no se contentan con hacer comentarios ecológicos y al haber sido creados en su mayoría durante la década de los ochentas, prefieren hablar de temas como la corrupción, el narcotráfico y el terrorismo. De esta forma, tenemos Arañas Justicieras y Cuyes que viajan en el tiempo que en lugar de verse inmersos en tramas atiborradas de acción, terminan entablando interesantes conversaciones morales sobre los derechos humanos (o animalescos en este caso). Juan tuvo el tino de crear comics que funcionan tanto para niños como para adultos, protagonizados por animales conflictivos que dudan sobre sus propias acciones, que nos hacen pensar, y que por algún motivo ilógico también divierten y nos hacen reír.


#6: Por un Caraxo – Markus

Podríamos decir que Caraxo Man, el personaje de Markus, representa el espíritu del limeño urbano, esa persona marginada por la sociedad, que tiene aires anarquistas y que vive luchando contra policías. Sin embargo, el comic carga consigo algo más potente y si no lo vemos con atención, nos lo podemos perder. Y es que el trabajo de Markus tiene la particularidad de ser autobiográfico en espíritu. Piénsenlo un momento. En tinta y papel podemos ver todas las decepciones del autor, las huellas y los restos de los tiempos violentos que su país vivió durante su juventud y que ahora para bien o mal han moldeado su personalidad moderna (al igual que la de varios caricaturistas que surgieron a finales de los noventas). Lo interesante es que a diferencia de los demás personajes de esta lista, Caraxo Man parece estar consciente de su propia irreverencia y condición, lo que le da un nivel de autenticidad que el resto carece. Y lo peor de todo (o mejor dicho, lo mejor) es que Caraxo Man parece también estar consciente de la existencia de Markus, a tal grado que reconoce que nunca tendrá un final feliz, creando de esta forma un círculo patético perfecto.


#5: Borde 1 & 2 – Rodrigo la Hoz

El puesto número cinco de esta lista se lo lleva un fanzine. Así es. Como un ventarrón de aire fresco, Rodrigo la Hoz ha irrumpido en la escena local del comic, demostrándoles a todos que el hijo no reconocido de Dave Cooper y Jon Vermilyea es peruano. Los dos números de Borde juegan con temas clásicos como la muerte y el fin de la civilización humana; algunas de sus historias son sobre ratas y el aborto, otras sobre sacrificios humanos en islas del Pacífico. Pero lo genial de los fanzines de Rodrigo está en su estilo y en las decisiones artísticas que toma para contar sus historias. El manejo de las líneas marcadas, el uso del negro y las sombras es de lo más refrescante que se ha visto en los últimos años y son ideales para ese aproximamiento a la naturaleza y su fascinación por mundos biológicos en miniatura. Mucho ojo. Si hay una persona a la que hay que estar muy atenta en los próximos años, es Rodrigo la Hoz.

Post Relacionado: Entrevista con Rodrigo la Hoz


#4: Carboncito – Hermanos Gonzáles

¿Estamos conscientes de la labor que vienen realizando Renso y Amadeo Gonzáles? Entrando a su número 13, Carboncito es la única antología de comic peruano que ha gozado de una publicación constante durante la década y que ha servido para promocionar el trabajo de caricaturistas locales y extranjeros. ¿De qué otra forma veríamos en un solo lugar el trabajo de dibujantes clásicos como Carlos Castellanos junto al de nacionales con una narrativa más experimental como Miguel Det? Si bien empezó como fanzine, Carboncito se ha ganado hoy en día un merecido lugar como revista de calidad que incluso cuenta con los aportes de caricaturistas extranjeros de nivel como Power Paola y Ernán Ciriani. Pero quizás su aporte más grande está como modelo y oposición a todos aquellos trabajos que despiertan un interés en el ámbito local para desaparecer y desistir al poco tiempo. En un mercado donde la publicación de comics nacionales es a veces algo quimérico, los hermanos Gonzáles continúan demostrando que sí se pueden hacer trabajos de calidad en el Perú (solo basta ver la portada de Gomez Burns para el #12 para ver de lo que hablo).


#3: Rupay – Lucho Rossell, Alfredo Villar, Jesús Cossio (Contracultura)

Rupay no es solo un comic. Es un testimonio y una recopilación de documentos y vivencias sobre la guerra de violencia que el Perú vivió entre 1980 y 1984 a manos del terrorismo. Tomando nota de los trabajos de Joe Sacco, los autores de Rupay se enfocaron en la realidad de los hechos y tuvieron éxito en encontrar una narrativa lineal que conecte los desastres emocionales y mentales que vivieron los protagonistas de una de las peores épocas en la historia reciente del Perú. Sin embargo, lo interesante está en ver cómo Rupay sabiamente le da protagonismo por igual a los militares, terroristas y campesinos sin llegar a convertirse en un panfleto pro o contra algo. Los autores se mantuvieron a unos cuantos pies de sus objetos informativos y teniendo en cuenta que en esta historia no hay ni buenos ni malos, descubrieron que la mejor forma de hablar de sangre y lágrimas era a través de la realidad misma. Cuando vemos secuencias gráficas de violencia ser suplantadas por fotos reales de comisarías llenas de sangre donde murieron personas inocentes, el material cobra vida propia. Hacer un comic de este tipo es algo sumamente complejo y a pesar que Rupay tiene ciertos tropiezos narrativos a medida que progresa, tiene la distinción de ser el único de su tipo en esta lista. Al final, el mensaje es claro. Necesitamos más trabajos como este.


#2: Y se me presentó en forma de bestia – Jorge Perez Ruibal (Contracultura)

Prostitutas, muñecos sexuales y trozos de cabello humano que cobran vida son solo algunos de los elementos que conforman la obra de Perez Ruibal, más conocido como Truloboy. Bestia es un compendio de varios de sus trabajos pasados que fueron publicados en su fanzine Trulopolis y de manera similar a los comics de los grandes artistas independientes, este se enfoca en lo desnutrida y triste que puede ser la sociedad en la que vivimos hoy en día. Consideremos por ejemplo cómo una declaración de amor, seguida por un acto sexual puede convertirse en el consumo total de cuerpo y alma por parte de una chica matriarcalmente opresora. O cómo la inocencia infantil de un comercial de televisión puede verse destruida cuando se le pone cara a cara con la realidad. Con una calidad gráfica impecable, “Trulo” retrata la muerte lenta de la generación X (¿o es Y?) y lo inútil y maravilloso que es ser un adulto joven en el Perú moderno. Y creo que nadie me daría la contra si digo que con un estilo a veces visceralmente agresivo y a veces lacrimosamente poético, Pérez Ruibal se encargó por sí solo de levantar el nivel del comic nacional durante la última década.

Post Relacionado: Entrevista con Jorge Perez Ruibal


#1: Sin nombre - Manuel Gómez Burns

La historia sin nombre de Manuel Gómez Burns sobre una casa y un accidente doméstico abarca solamente dos páginas. Fue publicada en uno de los últimos números de Carboncito y consiste solo de dos viñetas. No leyeron mal. Dos viñetas. No obstante, todo lo que ocurre dentro de estos dos cuadros es tan impresionante y tan lógicamente bien diseñado que se merece este lugar en la lista. A diferencia de otros comics, el trabajo de Gómez Burns explota todo el potencial del medio con éxito y no se restringe en ningún momento a transmitir acciones de panel en panel. El autor ha construido una casa en dos sentidos. En el primero, tenemos el dibujo de la casa y vemos como un evento conduce al siguiente, todo en un instante, todo con una sola fluidez. En un segundo plano, tenemos una pieza de arquitectura gráfica en donde todo tiene sentido y en donde la composición no falla ni por un milímetro. Miren con atención. Todo funciona. Desde el pájaro hasta la cocina. Y el desenlace es simplemente genial. Lo más divertido está en la realización que la disección de la casa retrató a la perfección su forma verdadera. Esta es una vivienda delgada que tiene solo un cuarto de ancho y que si la cortáramos con un cuchillo, el resultado sería lo que vemos en el primer panel. No sé si Manuel esté familiarizado con el trabajo de McEown, pero ciertamente ambos comieron del mismo árbol. Esta es la razón por la cual el comic es un medio artístico completamente único con cualidades propias e imposibles de retratar en otros medios. No se equivoquen. Esto es arte secuencial de otro nivel.

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Y como mención especial...


Mención Especial: Los Comics de Perú 21

No leyeron mal. Está claro que los comics de Perú 21, versiones traducidas al español de comics de Marvel y DC, son obras norteamericanas y que de peruanas no tienen ni un pelo. Sin embargo, creo que la labor del diario es digna de mencionarse y que se merece un puesto en esta lista por la ridícula hazaña que han logrado. Pensemos un momento en esto. En el 2009 han publicado comics como Iron Man: Extremis, Astonishing X-Men, Civil War y Batman Año Uno. Así es. Batman Año “moderfackin” Uno. ¿Quién hubiera pensado hace cinco años que un periódico nacional entraría al negocio de publicar y vender comics? Si bien está claro que las ventas no se han mantenido a los niveles de las primeras ediciones del 2008, Perú 21 ha demostrado que vender decenas de miles de comics es viable en el medio local. ¿Pero lo mejor de todo esto? Se comprobó de una vez por todas que existe una alta demanda por comics en el país y que hay un mercado latente y para nada explotado que espera con ansias leer más y más comics.

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Ojalá hayan disfrutado la lista. Nos quedan dos partes. La siguiente es: Mejor Comic no Gringo, en la que veremos material europeo y latinoamericano. ¡Nos vemos!

¡Scott contra el mundo!


Para empezar el día, los dejo con la columna que escribí para Perú 21 sobre Scott Pilgrim, el vago favorito de todos, que fue publicada el día de hoy junto a una nota de la publicación de Rupay en España. ¿La buena noticia? Scott Pilgrim está de venta en librerías peruanas. Así que a leer se ha dicho. (ojo: El texto original varía un poco del que fue publicado) Los que vienen siguiendo el blog desde el inicio, se darán cuenta que algunas partes fueron tomadas de un post antiguo ¡Ojalá les guste!

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¡Scott contra el mundo!

La navidad partió tan rápido como llegó y entre los mejores regalos que Papá Noel dejó bajo el árbol, están los primeros volúmenes de Scott Pilgrim, un comic colosalmente divertido sobre rock, robots y espadas. Uno de los más ovacionados del momento, traducido al español por Debolsillo y de venta en las librerías Crisol. ¿Pero qué tiene de especial una historia protagonizada por alguien que no se llama Batman?

Veamos, Scott Pilgrim es un rockero de 24 años. Toca en la banda Sex Bob-Omb con sus amigos y piensa que fumar es algo perverso. Tiene una maestría en manejo de espadas y luego de vencer a un skater malvado, ganó un level up y varias monedas de oro como bonus. Pero eso no es todo. Scott está enamorado de Ramona Flowers, una repartidora ninja que cruza la ciudad en patines y para conquistarla debe vencer a sus 7 ex-enamorados malignos. En pocas palabras, Scott vive en el mundo de Nintendo circa 1987.

Los libros de Scott Pilgrim, creados por Bryan Lee O'Malley, cargan consigo historias desenfrenadas que viven en el límite entre la realidad y la imaginación. Una especie de realismo mágico adaptado a la Generación Y. Desde que volteamos la primera página debemos asumir que todo lo que ocurre es real así que eventos como ataques robóticos, peleas de espadas en centro comerciales y bonuses al mejor estilo de Mario Bros son cosas de todos los días.

El hecho que ni uno de los personajes se sorprende ante estos eventos, ayuda a que todo se sienta más real. Cuando un ninja entra volando por un tragaluz para matar a Scott, sus amigos no se alarman. Sólo se mueven a un lado, abren sus cervezas y de la manera más casual se preguntan “¿Cuánto crees que Scott demore esta vez?”. O’Malley ha creado un comic con tonos de manga que al igual que el personaje principal, nunca se toma en serio y el resultado es 100% original y refrescante, algo casi imposible en el mercado moderno. Y aunque no lo crean, es de lo mejor que la industria occidental de comics tiene para ofrecernos hoy en día.

lunes, 28 de diciembre de 2009

¡Feliz Cumple Stan Lee!

El tío cumplió 87 años. Asegúrense de hacer un brindis en su nombre este fin de semana. Salud!


(imagen tomada de Robot 6)

domingo, 27 de diciembre de 2009

Los Mejores Comics de la Década PARTE 4 - Miniseries

Y como regalo navideño, ¿Qué tal si seguimos con lo mejor de la década? En la parte 1 vimos los mejores comics de superheroes, en la parte 2, los mejores numeros sueltos y en la tercera, las mejores series continuas. Hoy le toca el turno a las mejores miniseries. Estos son esos comics de pocos números (más o menos de diez) que llevan consigo una historia ni tan extensa para convertirse en una odisea narrativa ni tan pequeña para tener el poder del knock out de los números sueltos. Pensemos en ellas como cuentos cortos o como aliens que atrapan nuestros cerebros para poner sus huevos y escaparse al poco tiempo, tan rápido como llegaron. En mi opinión, estas fueron las mejores de la última década.


#10: The Spirit – Darwyn Cooke (DC)

Dios, me voy a odiar por lo que voy a decir pero The Spirit de Cooke, su reinterpretación del personaje de Will Eisner, es un comic con abundante... espíritu. No es broma. Honestamente creo que no hay otra palabra para describir lo que se siente leer este comic de aventuras, escapado de la década de los cincuentas, y que une de un solo trazo elementos del screwball comedy con la acción e intriga de los seriales de los cuarentas. Los primeros doce números de Cooke (Evanier luego se encargaría de la historia) son de lo mejor que el mainstream vio en los últimos años y continúan demostrando que el hombre es un maestro en el manejo de ritmo y composición. Sin embargo, lo mejor de todo es que Cooke no desarma y crea algo completamente nuevo (como lo hizo Frank Miller desastrosamente). El autor de DC: The New Frontier respeta la creación de Eisner y cuenta el mismo tipo de historia que siempre se contó. Y el resultado como de costumbre es algo divertido, chistoso, emocionante y sobre todo, glorioso.


#9: Temporary – Damon Hurd y Rick Smith

Se necesitó un comic independiente para probar que el periodismo no es la única profesión en el mundo capaz de llevar a sus protagonistas de un episodio a otro. En Temporary, Envy Saint-Claire (genial nombre) es una trabajadora temporal que es asignada a distintos puestos por una agencia de trabajos. Sencillo y brillante. El comic la seguirá de esta manera de empleo en empleo y la veremos relacionarse con personas nuevas en distintos tipos de trabajos. Lo interesante del comic está en la forma cómo se representa cada ambiente laboral y en los pequeños plot twists que se introducen al final de cada número, que resultan más reveladores de lo que esperábamos. Envy no es una persona que se mete en aventuras y que está en busca de lo extraño. Envy es sencillamente una chica que tiene que trabajar y aunque no lo crean, esto es lo que la veremos hacer en todo el comic. Sin embargo, lo que sucede alrededor de ella es una absurdez tan sincrónica que nos deja rascándonos la cabeza.


#8: SOLO – Varios (DC)

¿Por dónde empezar con Solo? Esta antología de doce números les dio rienda suelta a distintos autores para que hagan y deshagan comics a su antojo. Mark Chiarello tuvo la genial idea de convocar a la creme de la creme, artistas como Corben, Aragones y Kristiansen y les dijo: hagan lo que quieran por 48 páginas sin nada de propagandas ni cosas por el estilo. El resultado es probablemente lo mejor que DC ha hecho en los últimos diez años. Tim Sale escribe y pinta una historia de 3 páginas sobre el momento exacto en el que sus padres se enamoraron. Paul Pope copia todo el diálogo de una historia corta de Kirby y lo adapta a su manera. Brendan McCarthy cuenta una historia de un Flash sicodélico que parece haber sido diseñada por Terry Gilliam. En un mundo perfecto, esta serie continuaría hasta hoy. Lamentablemente y como era de esperarse, solo 12 números aparecieron.


#7: Skyscrapers of the midwest – Josh Cotter

Josh Cotter es un caricaturista nato, fácilmente podría estar trabajando para periódicos como el Washington Post. Es obvio que tiene el tino y el zing! para eso. Pero hay algo subversivo y oculto debajo de su lápiz que sale a la luz cuando crea comics, en especial Skyscrapers of the Midwest, una melancolía latente que te aprieta el corazón de a pocos y que no lo suelta fácilmente. Midwest es un canto tierno sobre todos los niños que han crecido en el campo, rodeados de animales y de cientos de estrellas nocturnas, siempre lejos de la ciudad y los claxons. Cotter junta todos estos elementos y usa animales antropomórficos para hablar del misterio y la soledad del ser humano. Y la verdad, lo hace estupendamente bien. Puede que suene similar al trabajo de Jason pero ojo, no lo es. Lo que Cotter hace es poner sus emociones en una bandeja y decirnos cara a cara qué es lo que se siente ser un niño en medio de un mundo que no comprende. Solo que lo hace con robots, calaveras y gatos voladores, claro.


#6: Fantastic 4: Unstable Molecules – James Sturm y Guy Davis (Marvel)

La historia de los verdaderos 4 Fantásticos. A lo mejor no lo saben, pero Lee y Kirby conocieron a una verdadera familia en los sesentas de nombre Sturm, cuyos miembros sirvieron como inspiración para crear a los 4 Fantásticos. El patriarca fue un científico del gobierno, un hombre abstraído de la realidad que ignoraba por completo a su esposa, un ama de casa abnegada, quien a su vez debía encargarse de su hermano menor luego de que sus padres fallecieran. Esta es la historia de la familia más fantástica del universo si vivieran en el mundo real y si nunca hubieran desarrollado superpoderes. Lo que nos queda es una estupenda reflexión sobre el concepto de la familia nuclear. Sturm ha traído a flote las verdaderas tragedias de estos personajes y también los de la sociedad norteamericana de los sesentas, el residuo de los hijos de aquellos que vivieron la segunda guerra mundial y que no aprendieron a expresar sus sentimientos. Esta familia no tiene nada de fantástico. Son seres patéticos que deambulan por el mundo y que se obsesionan con romper el equilibrio que gobierna sus vidas. Lamentablemente, todos fallarán al final.


#5: Concrete – The Human Dilemma (DARK HORSE)

Uno de los mejores comics de los ochentas regresó en los 2000 para recordarnos cómo es que las buenas historias deben funcionar. Concrete es el ejemplo perfecto de que los comics de superhéroes son capaces de cargar literatura gráfica de peso. En el Dilema Humano, Concrete, el humano atrapado en un cuerpo de roca luego de ser secuestrado por extraterrestres, se ve a sí mismo convertido en la mascota de una fundación dedicada al control del crecimiento de la población. Esta organización promueve un nuevo programa gubernamental que busca otorgar beneficios financieros a aquellas parejas que estén dispuestas a esterilizarse y como es de esperarse, todo se vuelve un pandemonio. Esto es algo que nunca va a pasar con personajes corporativos como Batman o el Hombre Araña que deben satisfacer a todas las facciones políticas de un país. Concrete es un personaje verdadero y en este comic quedará atrapado en el medio de un huracán mediático y deberá luchar contra sí mismo y con los medios de comunicación para explicar sus puntos de vista en lo que se refiere a temas como la esterilización y el aborto. Lo único negativo de todo es que nos deja preguntándonos por qué diablos Chadwick no hace comics más seguido.


#4: 100% - Paul Pope (Vertigo)

100% es una fábula ciber-punk que como todo buen sci-fi habla más sobre nuestra realidad más que sobre la fantasía creada por el autor. Pope narra la historia de varios personajes en una Nueva York futurista, un mundo en que la pornografía ha evolucionado de tal forma que al hombre común ya no le satisface ver mujeres desnudas. En el mundo de 100%, la verdadera pornografía está en ver a través de un scanner médico, los órganos y las entrañas de mujeres mientras tienen espasmos sobre la pista de baile. En el transcurso de la historia, veremos a un boxeador que sueña con que su familia lo perdone, a un chico mentalizado en escapar de su mundo y a un conjunto de teteras crear una sinfonía perfecta. En sus mejores momentos, 100% parece un cruce de Burroughs y Neal Stephenson. Y el trazo de Pope es lo que junta todo en un excelente paquete, retratando a la perfección la vida desenfrenada de sus personajes. Sus líneas despegan constantemente del papel, pero cuando están a un milímetro de pasarse de la raya, frenan en seco. El hombre sabe lo que hace y nos deja siempre pidiendo más.


#3: Casanova – Matt Fraction, Gabriel Ba y Fabio Moon (IMAGE)

El 99.9% de los comics modernos están hechos para el público fanboy y lamentablemente tienen la necesidad dominante de enfocarse en el ‘qué le va a pasar luego al personaje X’. Es por esto que cuando Casanova se estrenó en el 2006 fue un baldazo de agua fría ya que le probó a todos que lo importante no está en QUÉ historia cuentas, pero en CÓMO la cuentas. Casanova es un comic diseñado para leerse desde todo ángulo posible. Los personajes principales saltan en el tiempo, se separan entre realidades paralelas, cortan la historia para hablar con el lector y a veces el mismo editor entra al comic para dar su propio punto de vista y explicar por qué estuvo en desacuerdo con el autor en un segmente determinado. Es más, el comic reta al lector a examinar no solo los dibujos y diálogos, pero también los créditos y los ensayos/conversaciones al final de cada número en el que los autores hablan de sus influencias, creando capas meta-textuales que nos sirven para entender este monstruo narrativo.

Recién me doy cuenta que no he dicho de qué trata el comic. En pocas palabras, Casanova Quinn es un espía sin patria y sin escrúpulos que al descubrir que su hermana gemela ha sido asesinada, viaja a una dimensión alterna en la que suplanta a su yo paralelo que también acaba de ser exterminado. Y si eso no los convence, hay mujeres desnudas, bunkers llenos de oro y mentes robóticas atrapadas en cuerpos monstruosos.


#2: Street Angel - Jim Rugg y Brian Maruca (SLG)

Les imploro que lean este comic. Lean solo la primera página. Les aseguro que no lo podrán soltar. Jim Rugg y Brian Maruca han creado en mi opinión a “la” heroína del siglo veintiuno. Jesse Sanchez es Street Angel, una joven adolescente sin familia y sin hogar que vive en una caja en un callejón y que junto a su patineta y a un amigo literalmente desmembrado, luchará contra la pobreza, el hambre, ninjas, el nepotismo y científicos obsesionados en destruir la tierra. Este es probablemente el comic más entretenido que he leído en años y la única pena es lo corto que duró. Maruca tiene un tino para el ritmo que es en verdad envidiable y Rugg logra armar personajes con un diálogo que extrañamente suena real y bizarro a la vez. Leyendo lo que he escrito hasta ahora, me doy cuenta que no le estoy haciendo justicia al comic y es que tratar de explicar por qué es tan adictivo me resulta sumamente difícil. Lo único que puedo decir es que lleva consigo una energía que explota desde el momento que abres el comic y que si todos los comics de superhéroes tuvieran el 5% del alma que tiene este comic, quintuplicarían fácilmente sus ventas en un día.


#1: We3 - Grant Morrison y Frank Quitely

Ahh… We3. ¿Por dónde empezar? ¿Estará mal si digo que me parece el mejor trabajo de la carrera de Grant Morrison? Puede que esto no sea cierto, pero por algún motivo esta colaboración del dúo dinámico de Morrison y Quitely disparó con dirección a mi pecho y no falló ni por un milímetro. Tratar de describir este comic no servirá de nada ya que trata de un perro, un conejo y un gato que son entrenados por el gobierno para asesinar y que luego de escapar, tendrán que luchar por su libertad y su…¿humanidad? En otro plano, We3 habla de miedos y lágrimas. Usando animales que con el uso de modificadores sonoros pueden preguntar a sus amos si los aman, Morrison hace algo descabellado. El autor toma tu mascota favorita, esa que murió cuando eras un adolescente y la trae de vuelta a la vida en la forma de estos personajes (por algo escogió un perro, un gato y un conejo) de tal forma que no podemos evitar identificarnos con ellos a pesar que son armas de destrucción masiva. Y ni qué decir del arte de Quitely. Solo digamos que hay splash pages cargados de información con más de 50 paneles (algunos de tan solo un centímetro de alto) y páginas en las que las viñetas rompen la estructura del papel y se vuelven ventanas en tercera o cuarta dimensión por las cuales los personajes saltan de un momento a otro. Es así de extraño. Es así de genial. Es We3.

FINALISTAS (los que no la hicieron pero son muy muy buenos): DEMO, Seaguy, Smoke, Local, Global Frequency.

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Ojalá les haya gustado la lista. Recuerden que la idea es compartir y comentar y de hecho me imagino que ustedes tienen otras propuestas interesantes. Regresamos luego con la siguiente parte: mejores comics peruanos. Gulp!

jueves, 24 de diciembre de 2009

¡Feliz Navidad a Todos!

Ho ho ho! Los saludos navideños!

Ya llegaron! Ya están acá! Los saludos de navidad aterrizaron más rápido que Rodolfo el Reno y lo único que podemos agradecer es desear unas felices fiestas a todos nuestros amigos. Así que ya saben, ya se encuentren en Tierra 1 o Tierra 2, una feliz navidad para todos.


El Blogazo del Comic


Juan y los saludos del Cuy


Daniel Vilela


Eduardo Barreto también nos envía sus saludos


Los siempre fantásticos deseos de Javier


Y para terminar, los geniales saludos de Karry

martes, 22 de diciembre de 2009

Los Mejores Comics de la Década PARTE 3 - Series Continuas

Seguimos con lo mejor del 2000 al 2009. En la parte 1 vimos los mejores comics de superheroes y en la 2, los mejores numeros sueltos. Hoy le toca el turno a las mejores series continuas. Tengamos en cuenta que no todos los comics tienen un inicio, medio y fin en 24 páginas. Muchos extienden su trayectoria y se convierten en sagas épicas de decenas de números, manejando una gran variedad de personajes a lo largo de un periodo de tiempo, usualmente extendido. Esto les da la facilidad a los autores de crear un universo ficticio más redondo y de poder otorgarle a cada personaje un mayor peso emocional. A veces, el resultado es memorable y se queda con nosotros para toda la vida. En mi opinión, estos fueron los mejores de la última década.


#10: Gotham Central - Greg Rucka, Ed Brubaker y Michael Lark (DC)

Normalmente uno pensaría que lo último que necesita el medio es otra serie de Batman. Sin embargo, el trabajo de Rucka, Lark y Brubaker enfocado en las tribulaciones personales del escuadrón policíaco de ciudad Gótica fue justo lo que necesitaba el mainstream de la mitad de década. Al mantener al encapuchado lo más lejos posible, los creadores desarrollaron personajes humanos con problemas reales, policías (en su mayoría corruptos) cuyo trabajo es proteger una de las ciudades más peligrosas del mundo. ¿Lo mejor? Los protagonistas no son hombres blancos católicos, pero hombres y mujeres de minorías tanto raciales como sexuales que deben luchar contra la dependencia que han generado hacia el superhéroe anónimo. Ciertamente, el ventarrón de aire fresco que DC necesitaba.


#9: 100 Bullets - Brian Azzarello y Eduardo Risso (VERTIGO)

¿Qué harías si pudieras matar a cualquier persona sabiendo que no habría repercusión legal alguna? Los personajes de 100 Bullets son en su mayoría personas despreciables y sin escrúpulos, ángeles de venganza que no merecen redención alguna y que sin embargo, no podemos dejar de mirar. En unos apropiados 100 números, Azzarello ha creado un mundo de sombras y claroscuros (entintado a la perfección por el argentino Risso) en el que femme fatales y asesinos amnésicos ven sus vidas amenazadas en un mar de sangre y lágrimas. Para nosotros, ambas pueden representar cosas distintas. Pero para los muertos, ambas tienen el mismo sabor.


#8: The Goon - Eric Powell (DARK HORSE)

The Goon hizo para la década del 2000, lo que Hellboy hizo para los noventas. Powell creó una mitología desde cero, diseñando personajes estéticamente risibles que mezclan horror, pathos y humor escatológico como no se ha visto en años. The Goon y los demás residentes de Lonely Street viven en un aparente Estados Unidos alterno que ha escapado la década de los treintas, un lugar en el que arañas gigantes contrabandean licor y en el que zombis venden utensilios sanitarios de puerta en puerta. Pero quizás lo que más resalta de este comic y lo que refuerza más su comparación con Hellboy es el hecho que Powell ha dejado su huella en el medio con un hermoso estilo de entintado y de pintado con acuarelas que glorificar el feeling retro del comic. Las aventuras de The Goon son jaranas absurdas de risas y sangre verde que a medida que avanza el comic se vuelven más y más complejas, sin nunca dejar de usar frases como ‘¡Cuchillo en el ojo!’ para hacernos reír.


#7: DMZ - Brian Wood y Ricardo Burchielli (VERTIGO)

Si hubiera estudiado periodismo, estoy seguro que este comic estaría más arriba en la lista. En la cronología ficticia de DMZ, el ataque a las torres gemelas en el 2001 marcó el inicio de una nueva guerra civil en el siglo veintiuno. Una batalla entre hermanos en la que el gobierno estadounidense aplasta a los ciudadanos de Nueva York al convertir la isla en una zona desmilitarizada donde no hay leyes y donde cada persona debe valerse por sí misma. Wood y Burchielli usan este ambiente de desastre social y moral para narrar la historia de Matty Roth, un novato periodista de guerra que no está seguro de su lugar en el mundo. A través de Matty y de elementos urbanos como graffitis anárquicos o escuelas convertidas en bunkers, veremos cómo el ser humano es capaz de hacer cosas inimaginables por sobrevivir y por mantener su ideología en pie.


#6: Criminal - Ed Brubaker y Sean Phillips (MARVEL)

Es curioso pensar que las mejores historias del género noir del siglo veintiuno han aparecido en comics y no en otros medios. En una serie de volúmenes, Brubaker demuestra que ha visto todas las películas de Robert Mitchum y con la ayuda de Sean Phillips y su claroscuro moderno, continúa reinventando el género, creando historias que te toman del pescuezo y que no te devuelven el aliento hasta el final. Pero no tomen mi palabra por ello. Escritores de renombre como Ken Bruen y Frank Miller continúan lanzando flores al comic de criminales y mafiosos que saltan en el tiempo y en el espacio y en el que los protagonistas no tienen miedo de ser cobardes, de robar el dinero y de engañar a sus amigos porque en el fondo saben (al igual que el lector) que es solo cuestión de tiempo hasta que alguien los engañe primero.


#5: Y the last man - Brian K. Vaughan y Pia Guerra (VERTIGO)

¿Sabría Brian K. Vaughan en qué se estaba metiendo cuando escribió los primeros números de Y The Last Man? En la serie de 60 números, Yorrick Brown, un joven universitario con afición por la magia y su mono capuchino se ven convertidos en los últimos seres masculinos en la tierra cuando una plaga se desata por todo el mundo, dejando sin vida a todo ser con un cromosoma Y. Si bien este es el perfecto ejemplo de un ‘concepto grandilocuente’, lo interesante del comic radica en examinar cómo funciona la sociedad y la humanidad en un mundo sin hombres. Pensemos tan solo en elementos como la política y el militarismo. ¿Quiénes manejarían el mundo en un mundo donde todos los hombres tienen casi todos los cargos de poder? A pesar que al final pierde un poco de fuerza, Vaughan y Guerra demuestran que la muerte de la mitad de la especie puede ser lo mejor para hacernos pensar en qué es lo que nos hace verdaderamente humanos.


#4: Promethea - Alan Moore y JH Williams III (WILDSTORM)

Si creen que Promethea solo fue un remedo de la Mujer Maravilla, lo más probable es que solo hayan leído los primeros diez números. En ese caso, les recomendaría retomar el viaje y es que el desarrollo de la serie se vuelva una explosión imaginativa, llevando a la protagonista de ser una versión sofisticada de la Amazónica a ser un vehículo de magia y sicodelia. En su última mitad, Promethea se convertiría en una disertación a veces filosófica, a veces espiritual sobre el propósito de la naturaleza humana y la importancia de la ficción. Para que tengan una idea, cuando la protagonista decide embarcarse en una jornada que la lleva por todas las esferas emocionales de la Cábala, el comic se convierte en una experimentación narrativa y gráfica que felizmente tiene suficiente corazón y alma para no caer en el hueco de ser una lectura aburrida sobre el misticismo. Altamente recomendado.


#3: Usagi Yojimbo - Stan Sakai (DARK HORSE)

¿Cuántos de nosotros damos por sentado el trabajo de Stan Sakai? ¿Será porque es un comic en blanco y negro? ¿Será porque el protagonista es un conejo de orejas largas? ¿Será porque está situado en el periodo Edo del Japón antiguo? Sea por lo que fuese, es una pena que muchas personas se estén perdiendo uno de los mejores comics de los últimos veinte años y en caso se pregunten, no me equivoco. Es un comic, no un manga. Las historias de Miyamoto Usagi son fábulas que examinan el lado moral y espiritual de la aventura a través de una poética observación a las antiguas tradiciones culturales del oriente. Cuando Usagi y compañía caminan por una pradera, la narración no se enfoca en los personajes, pero en la forma de las nubes, los distintos tipos de vegetación y otros detalles que conforman el paisaje. Es así cómo veremos números completos dedicados al antiguo arte de construir cometas de bambú o a la ceremonia del té compartido, acto que solo se pueden realizar entre dos personas que comparten un gran afecto. Sakai es definitivamente uno de los pocos genios que quedan del comic y si nunca has leído Usagi Yojimbo, te envidio con demencia por la aventura que te espera.


#2: Fables - Bill Willingham y Mark Buckingham (VERTIGO)

De lejos el mejor mainstream en publicación, Fables sigue demostrando cómo es que el manejo de una buena estructura narrativa y el desarrollo de personajes son las cosas más importantes para una historia. Desde el misterio de un asesinato en su arco inicial hasta los recientes eventos relacionados al exilio de toda una población, Willingham continúa alcanzando nuevos territorios al expandir el universo fábulas como Blancanieves, el Lobo Feroz y Pinocho que han sido exiliados de sus respectivos reinos y que viven en conjunto en Nueva York. En sus buenos momentos, Fábulas es un comic sobre personajes fantásticos, sobre lo irreal y el poder de la imaginación (basta apreciar como Buckingham decora cada página). Pero en sus mejores momentos, Fábulas habla de la emoción y la experiencia humana. Los comics buenos, sorprenden y entretienen al lector. Los comics excelentes te levantan el espíritu y aprisionan tu corazón. Este es un comic excelente.


#1: American Elf - James Kochalka

Todas las noches, James Kochalka dibuja una pequeña tira cómica sobre su día en la forma de un diario. Desde que empezó en 1998, Kochalka ha trascendido las posibilidades que nos ofrece la página en blanco y creo que no exagero si digo que el hombre prácticamente ha vertido su alma a vista de todos. Siempre divertido, a veces hilarante hasta el punto de hacernos llorar, el autor ha desarrollado un estilo propio y único que mezcla el humor inocente y dulce con el auto desprecio. Pero no vayan a creer que el comic se detiene ahí. Usando un duendecillo de orejas largas para representarse a sí mismo, Kochalka va más allá de contar la trillada biografía esnobista y plasma anécdotas prosaicas que en sus buenos momentos alcanzan un estado de autodescubrimiento y que en sus excelentes momentos, nos hace ver algo nuevo en nuestras propias vidas. ¿Lo genial? Pueden ver una nueva tira todos los días dando click aquí.

FINALISTAS (los que no la hicieron pero son muy muy buenos): Scalped, Ex Machina, AIR, Walking Dead.

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Ojalá les haya gustado la lista. Recuerden que la idea es compartir y comentar y de hecho me imagino que ustedes tienen otras propuestas interesantes. Así que a comentar se ha dicho. Y no se olviden de regresar para el siguiente segmento: mejores miniseries. Nos vemos!

De Dioses y Monstruos


Los dejo con la columna que escribí para Perú 21 sobre La liga de Caballeros Extraordinarios, que fue publicada el día de hoy junto a un artículo sobre el aniversario 90 de Felix el Gato y una nota sobre el impacto de Corto Maltés en la moda europea. (ojo: El texto original varía un poco del que fue publicado) Los que vienen siguiendo el blog desde el inicio, se darán cuenta que algunas partes fueron tomadas de uno de mis primeros posts ¡Ojalá les guste!

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De Dioses y Monstruos

El Hombre Invisible es real y anda escondido en una escuela de monjas, fecundando niñas y haciéndose pasar por el espíritu santo... Pensemos en esa línea por un momento. ¿Qué tipo de historia funciona bajo premisas como esta? En el mundo existen pocos comics con la habilidad de estallar desde la primera página con conceptos camaleónicos y simples a la vez. ‘La Liga de Caballeros Extraordinarios’ de Alan Moore y Kevin O’Neill es una de esas obras.

En su saga, ambos han creado algo sublime: La Liga de la Justicia en la era victoriana. Es un crossover literario de los personajes de ficción más importantes de finales del siglo 19. Una aventura histórico-fantástica usando a los Superman y Batman de la época. Hablaremos entonces de personajes como el Capitán Nemo, el tecno-pirata por excelencia, de Alan Quatermain, el cazador de las minas del Rey Salomón, ahora un anciano adicto al opio y del mismo Dr. Jekyll y Mr. Hyde, su versión aberrante.

El comic brilla porque es la apoteosis de cultura pop de los últimos siglos. Moore enloqueció y ha usado todo libro o película imaginable como su juguete personal para crear un universo de seres magníficos y extraños. ¿El Dr. Caligari? ¿Robots de Metrópolis de Fritz Lang? ¿Fantomás? Todos vivieron y caminaron sobre la tierra. El mundo de La Liga no se parece en nada al nuestro. Es un lugar extraño e insólito en el que los asesinos aéreos de Fu Manchu se cruzan con los extraterrestres de la Guerra de los Mundos de H.G. Wells.

De una forma u otra, todos hemos leído las mismas obras de literatura y sin lugar a dudas, estos personajes se han vuelto parte de nuestra conciencia colectiva. La ficción pop no solo refleja nuestro mundo. También ayuda a inspirarlo y a crearlo. ¿Cuántos mitos han tenido aplicaciones reales? Basta analizar las obras de Verne para ver lo adelantado que estuvo. Moore sabe esto. Él reconoce el poder de la imaginación y le rinde homenaje usando la mejor herramienta posible: los mismos hijos de la literatura.

lunes, 21 de diciembre de 2009

Los Mejores Comics de la Década PARTE 2 - Números Sueltos

Seguimos con las listas de lo mejor de la década pasada. En la primera parte, vimos cuáles fueron los mejores comics de superhéroes. En este segundo punto examinaremos cuáles fueron los mejores números sueltos del 2000 al 2009. Como sabemos, la gran mayoría de comics están narrados a través de panfletos mensuales de 24 páginas en su mayoría. A veces son parte de una historia más grande. A veces son stand alone issues, que quiere decir que funcionan por sí solos sin tener que saber mucho de los personajes. Los dejo entonces, con mis favoritos de la década pasada.


#10: DANG! – Martin Cendreda

En Dang!, Martin Cendreda hace lo que mucho otros comics han intentado en el pasado: darle vida a un animal antropomórfico, un can llamado Herbet Hound y nos muestra el mundo a través de sus ojos. Pero a diferencia de las otras decenas de comics que han fallado con esta idea, Cendreda opta por retratar la odisea emocional de Herbert, un ser trágico que tiene que encarar un día a día poblado de adolescentes pitucos, de yupis sin escrúpulos y de huérfanos callejeros. Con cinco historias distintas, Dang! apunta a un estilo minimalista de seis paneles por página que resulta en una fluidez narrativa, algo ideal si lo que se busca es transmitir melancolía, dolor y humor negro a la vez. Y si eso no los convence, digamos que también aparece Optimus Prime haciendo bromas sobre testículos. ‘Nuff said.


#9: Preacher #66 – Garth Ennis y Steve Dillon (VERTIGO)

No crean que sea trampa. El último número de Preacher salió en el año 2000, lo que automáticamente lo incluye en esta categoría. Lo genial del último número es la forma en la que Ennis ata todos los cabos, les da un final redondo a todos los protagonistas y encima se da tiempo para contar el final en un formato distinto. Me explico. En lugar de armar una narrativa gráfica de secuencias que avance de un punto A a un punto B, Ennis y Dillon deciden dejar que los personajes se expresen por sí solos a través de cartas en las que escriben todo lo que han querido decirse y que por miedos y odios nunca lo hicieron. Lo que nos queda entonces son mensajes ficticios escritos a puño y letra y breves flashes temporales en los que todos se encuentran a sí mismos con una pequeña dosis de paz interior, lo suficiente para hacerlos sonreír. Al final, los autores nos dejan con dos grandes imágenes, cada una de dos páginas enteras, que resumen en una acción y en una línea de diálogo, todo lo bueno de este comic. Si quieren armar una historia épica, esta es la forma de acabarla.


#8: Bart Simpsons’ Treehouse of Horror #15 - Sammy Harkham (BONGO)

Durante los años se han escrito cientos comics de los Simpsons. Sin embargo, este número de terror del 2009 resalta del resto por un solo motivo: Sammy Harkham. Bongo tuvo la genial idea de traer al creador de Kramers Ergot como editor invitado y el resultado fue una reunión de las versiones más extrañas e idiosincráticas que los habitantes de Springfield han visto. Solo basta ver la lista de artistas invitados para tener una leve idea: Kevin Huizenga, Ted May, Ben Jones, Jeffrey Brown y Jon Vermilyea. ¿Aún quedan dudas? Los cuentos cortos de esta antología llevan elementos particulares de los Simpsons, como la sicodelia alcohólica del patriarca o el orden compulsivo de Marge a límites inesperados y lo que vemos es algo 100% verdadero. Cuando Tim Hensley reinterpreta los créditos del inicio al dibujar a cada personaje reviviendo la misma llegada al sofá de miles de formas distintas, la respuesta es clara y honesta: “No vuelvas a casa.”


#7: Mephisto and the Empty Box - Matt Kindt (PISTOLWHIP)

La premisa de este comic es lo suficientemente genial como para otorgarle un puesto en esta lista. Cuando un recién casado anima a su esposa a participar en un acto mágico de desaparición, lo último que esperaría es que se desate una balacera y que el mago muera trágicamente sin traer de vuelta a su amada. Lo que sigue es una historia de angustia y desesperación en la que el novio adopta el manto del hechicero, obsesionado con la caja mágica y con la esperanza de “aparecer” a su esposa eventualmente. Pero la premisa no es lo único brillante. Usando un estilo sofisticado de líneas delgadas e imágenes planas, Kindt no emplea ni una palabra de más. Usa lo suficiente y al final el comic se convierte en una observación de cómo el amor llena nuestras vidas y de cómo una vida en soledad puede ser igual que la muerte. O mejor dicho, igual que una caja de magia vacía.


#6: Madman Atomic Comics #3 - Mike Allred (IMAGE)

¿Cómo empezar a explicar este comic? Digamos que en este número de 24 páginas, Mike Allred usa la muerte (¿o era el sueño?) del personaje principal para canalizar toda la esencia histórica de la caricatura del siglo pasado, cambiando radicalmente de estilos e interpretando con amor y respeto el trabajo de más de 50 genios del medio. En un viaje sicodélico a través del mar de la conciencia, Madman pasa de navegar el océano sobre una cama al mejor estilo de Winsor McKay a luchar entre los cielos y las tinieblas, como si estuviese siendo dibujado por un Neal Adams joven. Todos, desde Walt Kelly hasta Frank Miller están presentes en espíritu y en su búsqueda de su yo interior, Madman los visitará a cada uno. El hecho que el comic es también una introspección poética a la esencia del protagonista y a sus miedos y obsesiones es un plus.


#5: The Muppet Show Comic Book #1 – Roger Langridge (BOOM Studios)

Ya sé lo que deben estar pensando algunos de ustedes. “¿Primero los Simpsons? ¿Ahora un comic de los Muppets? ¿Qué sigue? ¿Scooby Doo?” Pero antes que saquen las hoces, déjenme decirles lo siguiente. El comic de Landridge, dirigido claramente a un público infantil, es el primero en años que funciona como un comic para todas las edades. Al igual que su irrepetible versión de TV, esta historieta es un vaudeville de esos que ya no existen y que mezclan el pathos de los personajes con comedia y música. Si tuviera que buscarle algún equivalente en otro medio, lo más probable es que escoja ‘A Prairie Home Companion’ de Robert Altman… Así es. Acabo de comparar a los Muppets con un film de Altman y es que ambos funcionan en dos niveles. En primer lugar, es un programa cómico de variedades. Veremos las rutinas clásicas del Chef Suizo, los Cerditos en el Espacio y las gallinas musicales de Gonzo. Pero en un segundo plano, es un comic que examina los entretelones del show y que dedica cada impresión al viaje emocional de un personaje. Este primer número se enfoca en la tristeza de la Rana René y es que como muchas personas, René extraña su casa y el viejo pantano. De manera versátil y dinámica Langridge logra lo imposible: nos da historias que parecen haber sido escritas por Jim Henson y compañía. Y entre nos, eso es más que suficiente para ubicar al comic en este puesto.


#4: All Star Superman #6 – Grant Morrison y Frank Quitely (DC)

Morrison sabe que el mejor efecto que un comic puede tener en un lector es divertirlo y conmoverlo a la vez. Siguiendo fielmente esta regla, All Star Superman #6 continúa reinterpretando la edad de plata, aplicando su tono inocente y fantástico a un universo de paradojas emocionales modernas. En este número, Morrison viaja al pasado, a las épocas mozas del hombre de acero, cuando lo único que se necesitaba para hacer feliz a un niño era una familia amorosa y un perro volador. Sin embargo, lo brillante del número es la reinterpretación de la muerte de cierto personaje (seguro saben de quién hablo) y cómo nos hace pensar en lo simbólico que fue este momento en la vida del joven Clark. Al desechar la norma moderna de que todos los comics mejoran cuando son oscuros, toscos y más “realistas”, los autores demuestran que a veces una rosa dorada y un adiós es todo lo que se necesita para entender qué es lo que significa ser verdaderamente humano.


#3: Promethea #10 – Alan Moore y JH Williams III (WILDSTORM)

‘Sexo, estrellas y serpientes’ es en pocas palabras un comic de 24 páginas en las que dos personajes tienen sexo. Así de fácil. Sin embargo, eso no es todo lo que sucede ya que fiel a su estilo, el brujo de Northampton voltea el concepto del apareamiento sobre su cabeza y nos muestra lo que en verdad significa la unión de los órganos reproductivos entre un hombre y una mujer. De esta forma, un evento se sexo tántrico en el que el tono aumenta gradualmente hasta llegar al orgasmo se convierte en una exploración sicodélica y erótica del cuerpo y de las fundaciones de la vida. Como lo dice el mismo Moore, se trata de ver cómo “la voluntad penetra el misterio” y de cómo dos cuerpos se convierten en uno. Y no hay mejor copiloto para una historia como esta que JH Williams III. Cada página es un hoyo en uno en composición y diseño. Cuando vemos a todos los dioses del mundo compartir el acto sexual, en una posición que nos recuerda la mitología hindú y la portada de un álbum de Jimi Hendrix a la vez, sabemos que estamos en el camino correcto. Al final, todo es magia, sexo y vudú.


#2: SOLO #3 – Paul Pope

Paul Pope es frecuentemente comparado a una estrella de rock. Sus trabajos, su manejo caótico pero preciso de la tinta y su propia personalidad evocan ese sentimiento de rebeldía anárquica que todo músico busca exhibir en sus canciones. Si tomamos esto en cuento, SOLO #3 es entonces su disco de covers de la DC. En este número de la corta pero gran alabada antología, Pope tiene un escenario vacío para jugar con todos los personajes de la DC y para contar sus propias historias. Veremos así, su versión de la leyenda de Teseo y el Minotauro, la razón de ser de Robin y en especial, un verdadero cover de OMAC, ya que Pope adapta un relato que Kirby escribió en 1974 con su propia estética, llegando al punto de copiar todo el diálogo, palabra por palabra. Pero quizás la mejor parte es el pequeño cuento basado en la vida real del autor, una pequeña anécdota que muestra el punto exacto en que Pope se dio cuenta cómo funcionaba el mundo verdadero. Pope es indiscutiblemente uno de los mejores artistas modernos del medio. Y en este comic, tiene libertad editorial de hacer todo lo que quiera. Y el resultado es excepcional. Ojalá todos los comics fuesen así.


#1: Eightball 23 - Daniel Clowes

Daniel Clowes ha hecho un pacto con el diablo. Sencillamente no hay otra explicación para lo que hizo con “El Rayo de la Muerte”, una historia que se extiende por años en la vida de Andy, un chico con poderes y con un juguete extremadamente peligroso. El protagonista de Eightball #23 es el tedio personificado. A través de capítulos cortos que saltan de tonos caricaturescos a estilos naturalistas a splash pages llenos de acción, Clowes nos enseña lo que en verdad implicaría tener super poderes para un adolescente: tormento juvenil, amistades rotas y altos niveles de represión sexual. En el comic, Clowes no solo juega con estilos gráficos distintos. También crea un bello rompecabezas lineal en el que una versión adulta y triste de Andy recuerda los momentos que marcaron su paso a la adultez: su primer cigarrillo, una pelea con su mejor amigo y su primera obsesión sexual. Clowes sabe que estos son los instantes que importan y los que se quedan con nosotros para toda la vida.

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Seguimos mañana con las mejores miniseries y las mejores series continuas. ¡Nos vemos!